Hoy agradezco tener el privilegio de ser mamá

Hoy agradezco tener el privilegio de ser mamá

Hoy agradezco tener el privilegio de ser madre. Este es el regalo más grande que he tenido en mi vida. Mis dos tesoros. Cuando Andrea vino a mi vida mi corazón explotó de amor y vi todo en la vida con mucha más ilusión. Un año después vino mi hijo, Sebastián, demostrándome que la capacidad de amar de una madre solo se multiplica con cada hijo. Cada día quisiera ser mejor para ellos, tener siempre la sabiduría para guiarlos respetando su individualidad. Agradezco poder compartir mi vida con ellos y poder sentir este amor en mí, incondicional, infinito, puro y sin condiciones.

Hoy agradezco también el haber tenido a una mamá de quien recibí este amor. Desde pequeña recuerdo a mi mami cantándole a las flores y a las plantas. Gozaba cómo ella se remiraba, en cada flor, cada guayaba y cada mango ciruela; sus preferidos. Y me recuerdo a mí, viéndola a ella misma, más linda que cualquier otra flor. Con el tiempo mi admiración por ella fue más allá de lo linda que se veía. Su ingenuidad, aún de adulta, su delicadeza y fortaleza al mismo tiempo y su manera de iluminar cualquier lugar con una sonrisa, esa que venía desde adentro. Los que tuvimos la suerte de conocerla, me van a entender porque es que la veía como la flor más linda del jardín. Mi mamá trascendió hace dos años, pero la siento tan cerca de mí. Hasta en su muerte me enseñó, aumentó mi fe y me hizo realizar la muerte como una trascendencia. La siento conmigo tanto. Es como si al no estar físicamente, puede estar espiritualmente conmigo en todo momento.

También agradezco el haber tenido dos abuelas espectaculares, que marcaron mi vida de diferentes maneras. Mi abuela Noy, de quien aprendí la alegría de dar, quien me introdujo al arte y de quien también aprendí a hacer lo mejor que se puede con lo que se tiene.

Y mi abuela Ethel, gran matriarca de las Suay Selinger. Mamá de 8 hijos. De ella aprendí que la familia siempre es primero. Aprendí tanto en tardes de juegos, entre muchísimos primos debajo de nuestro querido Amate en la casa de los abuelos Suay. Tantos recuerdos, tantas aventuras, tanto cariño...

A veces pienso que a través de las raíces de este gran árbol milenario nos manteníamos conectados. Todas las tías, sin saberlo, tocaron mi vida de diferentes maneras. Ellas son mujeres fuertes a quienes admiro y me siento agradecida por tenerlas en mi vida porque hoy puedo decir que llevo un pedacito de cada una dentro de mí y soy, en resumen, lo que de cada una aprendí en esas tardes bajo el amate.

Gracias, porque a través de ustedes y el amor de los abuelos Suay siempre me sentí como parte de algo más grande, adonde siempre pasaba de todo, adonde las tristezas se dividían y las alegrías se multiplicaban, adonde se podía expresar todos los sentimientos y donde siempre encontré AMOR.

Hoy celebramos el día de las MADRES y es lindo recibir las muestras de cariño de nuestros hijos, pero el verdadero regalo que recibimos las madres es el día que ellos vinieron al mundo a compartirlo con nosotras.

¡Que este amor de MADRE, tan puro y genuino se multiplique al mundo!

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